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MÉXICO ENVEJECE; SUS CANDIDATOS NO MADURAN.

Foto del escritor: Efrain Delgadillo
Efrain Delgadillo
hace 9 horas
3 min de lectura

Efraín Delgadillo Mejía.


México no se está acabando: se está convirtiendo en otro país. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI contabilizó 130.9 millones de habitantes, pero la cifra decisiva es otra: entre 2020 y 2025 la población creció apenas 0.7% anual. La edad mediana pasó de 29 a 32 años y el promedio de hijas e hijos nacidos vivos bajó de 2.1 a 1.9. Nacen menos mexicanos y vivimos más. El futuro llegó sin hacer campaña, cortar listones ni pedir permiso.


Envejecer no es una derrota, sino una conquista de la salud pública. La derrota sería afrontar esa transformación con instituciones diseñadas para el siglo pasado. Una población mayor demandará consultas, medicamentos, rehabilitación, movilidad accesible y cuidados permanentes. Las pensiones son indispensables, pero insuficientes: una transferencia no sustituye una clínica cercana, un cuidador capacitado ni una ciudad transitable. Dar dinero sin construir servicios administra la urgencia; no la resuelve.


La transformación ya ocurre detrás de cada puerta. Las viviendas particulares habitadas pasaron de 35.2 millones en 2020 a 39.7 millones en 2025, mientras el promedio de ocupantes cayó de 3.6 a 3.3. La casa crece; la familia se encoge. Aumentan los hogares unipersonales, las personas mayores solas y las familias fragmentadas por migración o necesidad económica. Construir vivienda no bastará: deberá conectarse con transporte, salud, abasto y redes de cuidado.


El promedio nacional también oculta desigualdades territoriales. En las viviendas particulares, 51.9% de la población son mujeres y 48.1%, hombres; 24.2 millones de personas se reconocen indígenas y 2.1 millones afromexicanas o afrodescendientes. Los datos abarcan las 32 entidades y 2,478 municipios y demarcaciones. Permiten saber dónde faltarán geriatras, centros de día, transporte adaptado o vivienda accesible. México no es una estadística, sino una suma de desigualdades con código postal.


Más de 7.3 millones de viviendas integraron la muestra y cerca de 44,500 entrevistadores recorrieron el país. Ese esfuerzo aporta un piso común de realidad. En tiempos de consignas, algoritmos y mediciones instantáneas, contar bien defiende la democracia. Sin datos, la política improvisa; con datos, carece de excusas. La información existe. Falta convertirla en presupuesto, infraestructura y decisiones sólidas.


El mayor desafío será la economía del cuidado, responsabilidad que aún recae, casi siempre sin salario ni reconocimiento, en las mujeres. Si el Estado no actúa, el envejecimiento ampliará las brechas de ingreso, tiempo y autonomía. Con familias más pequeñas y menor crecimiento poblacional, México tampoco podrá confiar en una reserva inagotable de mano de obra joven. Cada estudiante que abandona la escuela, cada mujer expulsada del empleo por falta de cuidados y cada trabajador que envejece en la informalidad hipotecan el sistema social del mañana.


La demografía camina despacio, pero cobra la factura completa.


Alcibíades I ofrece una advertencia pertinente. No es una frase literal, sino la tesis que atraviesa el diálogo: antes de aspirar al poder, quien pretende gobernar debe reconocer su ignorancia, conocerse y formarse en la virtud. Querer el cargo no equivale a merecerlo.

La encuesta dejó de ser un instrumento de medición y se volvió puerta de acceso al poder. Las nominaciones basadas en sondeos registran notoriedad, pero no prueban preparación, experiencia, juicio ni integridad. Convertirlas en criterio dominante confunde popularidad con aptitud.


Las celebridades en la boleta trasladan su aprendizaje a la ciudadanía. Gobernar exige conocimiento, prudencia y responsabilidad, no aplausos.


Por eso Sócrates resulta hoy más importante y potente. México debe volver a una pregunta elemental: ¿quién está preparado para gobernar? No quién encabeza la encuesta, tiene más espectaculares o provoca más aplausos. La democracia se degrada cuando confundimos ser conocido con ser capaz. Morena convirtió las encuestas en la vía principal para acceder a numerosas candidaturas y coordinaciones; al hacerlo, ayudó a normalizar un sistema que puede premiar la visibilidad por encima de la preparación, la capacidad y la integridad. Si continuamos por ese camino, tendremos candidatos famosos para enfrentar problemas que quizá ni siquiera comprenden. El INEGI ya puso el futuro frente a nosotros. Ahora falta que la política deje de mirarse en las encuestas y se atreva a mirarse en el espejo de Sócrates. Para novedades, los clásicos.


Referencias: INEGI, Encuesta Intercensal 2025: resultados nacionales y comunicado de prensa 54/26 (22 de septiembre de 2026). Platón, Alcibíades I, 106c-119a y 124b-135e, especialmente 128e-133c, numeración Stephanus; John Burnet (ed.), Platonis Opera, t. II, Oxford, Clarendon Press, 1910. Edición y localización del texto de Alcibíades I.

 
 
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