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El Plan B es igual al Plan C

  • Foto del escritor: Efrain Delgadillo
    Efrain Delgadillo
  • hace 21 horas
  • 3 Min. de lectura

Efraín Delgadillo Mejía

30 de marzo de 2026


"Il divo", Giulio Andreotti, decía: "No es el poder el que desgasta, sino la falta de él". "Il potere logora chi non ce l'ha".  Por eso es tan preocupante que la presidenta de México nos diga acerca de la reforma electoral: "Yo ya cumplí con la gente". Y al decir eso, le pasa la responsabilidad al Congreso y a sus aliados.  Al final, la propuesta no fue aprobada. La presidenta se defendió con algo que conoce bien: los números. Allí nos comunicó que la mayor parte de la gente está a favor de la reforma y que su popularidad persiste sin cambios. Se intentó, pero no se logró.


En un periodo de seis años, el primer piso de la Cuatro Té. Con Andrés Manuel López Obrador como presidente, cambió 96 artículos constitucionales. En el segundo piso de la Cuatro Té, ya con Claudia Sheinbaum, ha reformado 54 artículos constitucionales; la Cuatro Té ha cambiado 150 veces la Constitución. Pero ahora no se pudo. Lo intentaron, sí, pero no pudieron.


Se aprobó el llamado Plan B y la reforma que el Senado aprobó para tres artículos de la Constitución (115, 116 y 134) solo está relacionada con la disminución de los gastos en los municipios, las entidades federativas, el Senado de la República y los salarios de los funcionarios electorales más altos. En otras palabras, es una reforma administrativa y no electoral. 


La propuesta de la Cuatro Te de reducir los recursos estatales destinados a los partidos políticos y a las autoridades electorales, remodelar el Poder Legislativo y robustecer los procedimientos de democracia directa quedó para mejor ocasión; lo que se aprobó fue un plan B incompleto.


Es importante señalar que es la tercera vez que la Cuatro Té lo intenta y las tres veces ha fracasado. Recordemos que en el 2022 lo intentó Andrés Manuel López Obrador. Y que Claudia Sheinbaum ya no podrá hacer esa modificación en su sexenio. Por lo pronto, se mantiene el marco electoral en las elecciones del 2027, en la revocación de mandato de 2028. 


El sistema electoral que emplearemos para las elecciones de 2027 y 2030 será el que en su momento propuso el presidente Peña Nieto en 2014. La última reforma electoral importante de esta nación. Con la que Andrés Manuel López Obrador triunfó.


La propuesta de López Obrador y de Claudia Sheinbaum era muy similar, casi idéntica, hasta en el argumento principal: Es una petición del pueblo (bueno).


López Obrador deseaba desaparecer al INE, a OPLEs y a los tribunales electorales estatales, y crear un Instituto Nacional de Elecciones y Consultas que dependería de la Secretaría de Gobernación. Proponéis eliminar a los plurinominales, para quedar con 300 diputados federales y 96 senadores, y algo muy novedoso era quitar el financiamiento público a los partidos políticos en años no electorales.  


La iniciativa de López Obrador naufragó en la Cámara de Diputados, mismo lugar donde naufraga la de Claudia Sheinbaum, con la diferencia principal de que la oposición le había arrebatado la mayoría absoluta a MORENA en el 2021. Con Claudia Sheinbaum fueron sus propios aliados.


En la propuesta de Andrés Manuel votaron 291 diputados a favor; con Claudia la votaron a favor 259, pero ambos necesitaban 334. No los consiguieron.  


Claudia Sheinbaum, la presidenta actual, es sin duda la que tiene más poder desde Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) debido a que tiene muchos legisladores locales y federales, alcaldes, gobernadores, jueces y ministros que apoyan su proyecto político. Ese poder lo ejerce para casi todo, pero no para la reforma electoral.


La disyuntiva de la Cuatro Té es ser rehén de los partidos aliados y corruptos que buscan su interés particular o comenzar a voltear a lo que siempre han despreciado: La sociedad civil. 


Para concluir, el segundo piso de la Cuatro Té tuvo que recordar algunas lecciones:

Existen diversas opiniones en la democracia. Aspirar a un pensamiento uniforme, donde todos piensen igual, es querer una realidad en la que nadie piense. No estar de acuerdo con las propuestas de la Cuatro Té no convierte a los demás en buenos o malos, pero sí lo hace querer chantajear por intereses personales o desconocer a los demás. 


 
 
 

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