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miércoles, 28 de octubre de 2026

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Sección

Cultura

Historia, toros, libros y memoria: los ensayos y crónicas de El Informe.

Los toros entre libros

al final la literatura tiene precisamente esa función: rescatar aquello que la historia material destruye. Y en México, buena parte de la historia sentimental del siglo XX quedó escrita entre capotes, sangre, arena y libros.

Onel Ortíz Fragoso

Las voces de la emoción

La historia de la crónica taurina mexicana es también la historia de la evolución de los medios de comunicación en el siglo XX. Primero fue la radio, ese instrumento mágico donde la imaginación del aficionado completaba la escena narrada por una voz

Onel Ortíz Fragoso

Los empresarios de la Plaza México, los hombres detrás del ruedo.

Hoy, mientras las puertas de la Monumental permanecen cerradas para los festejos taurinos tradicionales, queda una sensación extraña. La de asistir no solo al ocaso de un espectáculo, sino al cierre de un capítulo entero de la cultura popular mexicana.

Onel Ortíz Fragoso

Los templos del toro en la Ciudad de México.

Más allá de las posiciones ideológicas, resulta imposible entender la historia cultural de la Ciudad de México sin la Plaza México. El recinto forma parte del paisaje emocional y urbano de varias generaciones.

Onel Ortíz Fragoso

El brujo de Apizaco: Vida y tragedia de Rodolfo Rodríguez El Pana.

La figura de El Pana obliga a una reflexión. No sobre la técnica, sino sobre la condición humana del torero. Sobre ese impulso irracional que lleva a un hombre a ponerse frente a un toro sabiendo que puede morir.

Onel Ortíz Fragoso

Los Armillita: Genealogía del Temple.

Hablar de los Armillita es también hablar de la memoria. No solo de lo que fueron, sino de lo que representan. Son, sin duda, una de las dinastías más importantes en la historia del toreo mexicano. Pero su importancia no radica únicamente en sus triunfos, sino en su capacidad para reflejar las transformaciones de la fiesta.

Onel Ortíz Fragoso

La Dinastía Silveti: la herencia del valor

El reto hacia adelante no es menor. Si la fiesta brava quiere sobrevivir, tendrá que transformarse. Modernizarse, dialogar con nuevas sensibilidades, repensar su lugar en la sociedad.

Onel Ortíz Fragoso

Los Toreros Mexicanos del Siglo XXI: entre la Resistencia y la disputa cultural

El siglo XXI no ha sido el de la consolidación del toreo mexicano, sino el de su prueba más difícil. Entre la globalización, la presión social y las decisiones políticas, la fiesta brava ha perdido terreno. Sin embargo, mientras existan toreros dispuestos a jugarse la vida en el ruedo, la tradición seguirá latiendo.

Onel Ortíz Fragoso

Los toreros del milenio: entre la crisis y la transformación del ruedo.

Más allá de los nombres, lo que define a los toreros del milenio es el contexto en el que actuaron. La salida de las corridas de la televisión abierta, su confinamiento a la televisión de paga y el incremento desproporcionado de los precios de las entradas alejaron a sectores populares que históricamente habían sido el corazón de la fiesta.

Onel Ortíz Fragoso

Los toreros de las masas. Figuras de los años sesenta y setenta

Hablar del toreo mexicano en las décadas de los sesenta y setenta es asomarse a un país que se transformaba a gran velocidad. Mientras el llamado desarrollo estabilizador prometía crecimiento económico sostenido, millones de mexicanos abandonaban el campo para instalarse en ciudades que se expandían sin pausa. En ese México urbano, mediático y cada vez más integrado al mundo, los espectáculos de masas encontraron su momento de mayor esplendor.

Onel Ortíz Fragoso

La edad de oro del toreo mexicano

La inauguración de la Plaza México en 1946 marcó el cierre simbólico de una etapa y el comienzo de otra. La monumental plaza recogió la herencia de décadas gloriosas. Llegó cuando el toreo mexicano ya tenía personalidad, figuras y ganaderías respetadas.

Onel Ortíz Fragoso

Toreros viejos: gloria y memoria de la tauromaquia virreinal

La tauromaquia novohispana fue, antes que nada, un espejo del régimen virreinal. El toro no solo se lidiaba: también representaba. En torno suyo se exhibía la autoridad del virrey, el boato municipal, la disciplina militar, la riqueza de los hacendados y la necesidad popular de fiesta.

Onel Ortíz Fragoso

La familia Madrazo, luces y sombras de La Punta

En el campo bravo mexicano, donde la memoria se transmite más por la bravura que por la palabra escrita, hay apellidos que no sólo identifican una ganadería, sino que representan una forma de entender el tiempo, la tradición y el riesgo

Onel Ortíz Fragoso

Sangre de Llaguno y el toro bravo mexicano.

La historia del toro bravo mexicano no puede entenderse sin la presencia de ciertas familias que, más allá de su fortuna o de su apellido, hicieron de la crianza una vocación, de la intuición una ciencia y de la terquedad una virtud. Entre ellas, la familia Llaguno ocupa un lugar central,

Onel Ortíz Fragoso

La estirpe Barbabosa en la construcción del toro mexicano

Hablar del toro bravo en México es, inevitablemente, hablar de familias. No de empresas, no de coyunturas económicas, no de modas pasajeras, sino de linajes que han entendido que la crianza del toro de lidia no es un negocio de corto plazo, sino una vocación que se hereda como se hereda la tierra, el apellido y la memoria.

Onel Ortíz Fragoso

Las corridas de toros durante la Revolución Mexicana

Las corridas de toros durante la Revolución Mexicana fueron mucho más que un entretenimiento en tiempos de guerra. Constituyeron un espejo de las contradicciones del proyecto revolucionario: la coexistencia de ideales modernizadores con prácticas culturales profundamente arraigadas; la tensión entre moralización estatal y resistencia popular; la dualidad de líderes que, siendo aficionados, recurrieron a la prohibición.

Onel Ortíz Fragoso

La fiesta brava durante el Porfiriato: modernización, contradicciones y control social

No es casual que figuras revolucionarias posteriores, como Emiliano Zapata y Francisco Villa, también fueran defensores de la fiesta brava. La tauromaquia atravesó ideologías y proyectos políticos porque respondía a una dimensión cultural profunda, anterior y posterior al Porfiriato. Pero fue bajo Díaz cuando alcanzó una institucionalización sin precedentes.

Onel Ortíz Fragoso